366: autodestrucción

sábado, 26 de abril de 2014 2:50:00

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El sabor metálico no me deja dormir, la verdad, hace que se espante todo el sueño y las cosas "sanas" que tengo en la cabeza. Porque, nos estamos desprendiendo de aquellas ataduras y aquellos pesos innecesarios para poder volar y ese crecimiento conlleva  a tomar otro punto de vista a ciertas perspectivas.

Estamos jodidamente destruidos y a pesar de que hemos construidos y re-construido palabras y sonrisas pintorescas, sabemos perfectamente que no somos así ¿A quien mierda queremos engañar? Somos aquello que nunca llegaremos a ser. Veintiuno era el límite y ¿que ha pasado? Continuamos formando sueños utópicos en suelos de cristal. Somos todos y a la vez, somos nada. 

Debí pedir perdón unas cientos de veces por lo mismo, pero el pedir perdón no es lo mismo que prometer y jurar que no se hará la misma situación. Somos un desastre en ese sentido y por eso solo podemos disimular cosas que no son para parecer que todo anda bien. Se vuelve simple, pero a la vez complejo. No se puede decir que esto no pasaría, porque claro, va casi con la marca propia y va con las nuevas marcas que van a llegar con el paso de los minutos.

Esa sensación, esa presión, ese todo tan conocido y poco extrañado.
En este tipo de situaciones, hace falta valor.

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