¿Donde quedó mi tiempo?

domingo, 28 de abril de 2013 17:29:00

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Se supone que debería estar avanzando entre la presentación del miércoles para Educación para la Diversidad, o estudiando para algo de la Fonoaudióloga. Pero después de ayer quedé exhausta de todo tipo de materia con referente a la carrera y/o área educativa.

Fui a la fundación como "primer día de clases". Está de más recalcar que estamos frente a una zona de riesgo social, por lo tanto ya estaba a medias preparada para lo que podría ver. El lugar está medio abandono por parte del Gobierno/Municipio, este lugar se llama población El Castillo y los únicos reyes que se tienen son las bandas de drogas que están en las noches en el lugar. Los niños viven felices ignorando todo lo que les rodea, la gran mayoría son criados por sus abuelas o son hijos de padres muy jóvenes.
Mi grupo está formado por niños de seis y siete años. Son los pequeños y por ende los más habladores, como yo les digo: Son unos patitos abrazadores. Los abrazos más largos del mundo te los entregan ellos. Son adorables, ríen y juegan mucho; entre unos cubos, palas y ramas con rocas hicieron un restaurant de lujo donde servían pastel de papas y el árbol de chocolate nos entraba tortas y bizcochos. Un lujo que solo ellos pueden entregar, claramente.
Los niños no saben leer y los grupos están armados de acuerdo a grado de daño educativo. Esto quiere decir, que los casos más graves son los niños de doce años que son rasgos disociables intentan salir de ese círculo peligroso familiar. Eran todos unos personajes y su diversión iba desde la guerra de manzanas, hasta la pelea por la pelota de fútbol que tuvo como protagonista a la pala de jardinería y casi se integra el extintor, pero los voluntarios mayores alcanzaron a esconderlo. Dentro de este mismo grupo, estaba Hernán que con sus doce años tenía el brazo tatuado y casi nos mete en problemas al descubrirlo fumando en la biblioteca.

Es verdad que uno vive en un círculo muy cerrado, casi a forma del Principito, uno no imagina otras realidades más que nuestro pequeño planeta con dos volcanes y una rosa. Pero, cuando se toma la decisión de adentrarse a otros mundos, la sorpresa es enorme. Incluso, acabas cambiado tus prioridades, porque fui con la idea de buscar una cosa y cuando encuentras otras, la idea inicial pasa casi a último plano.

Con todo esto doy por cierto que aquellos cientos de miles de problemas que pueden abarcar la cabeza humana pasan a ser la nada comparada en mundos diferentes. Y que ignorando el espacio disfuncional que te rodea, puedes ser más con tan solo sonreír. Eso fue lo que aprendí con solo pasar unas horas con estos niños. ¿Que importa lo que uno quiere ser cuando grande? No me importa ganar dinero, yo solo quiero ser Saiyajin, eso lo dijo Sergio y tiene razón.
No importa la gran cantidad de proyecciones si no puedes valorar lo que tienes frente a tus ojos. Él adora ver Drangon Ball con su padre y creo que nada más importa en la vida.
Aprender a leer y escribir pasa a segundo plano, lo importante es nunca perder esa esencia.

¿Mucho para un sábado?
Y eso que me pidieron en casa que reconsiderara el volver debido a lo peligroso del sector. La verdad, no se que podría hacer, la siguiente semana es la charla con los padres de los pequeños y se refuerza el compromiso, esta vez con ellos. Está de más decir lo asustada que estoy, los ideales de los padres van en contra a todo lo que uno se puede plantea hacer.

Un desafío que tengo toda la semana para pensar.
Dejé botada las cosas de mi Universidad por todo el fin de semana solo por lo vivido ayer, quizás en unos días llega el trabajo de sábado/domingo y luego llegará Francisco.
¿Donde quedo mi tiempo? 
Que genial pregunta en verdad. Pero, por ahora solo mando todo a la mierda y más tarde quizás retomaré lo que es el flujo de la  Damistica  vida (?)
Ah y la prestación ya da igual, porque mientras escribo esto recordé QUE EL MIÉRCOLES ES FERIADO! Así que adiós mundo cruel.

hehehe.

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