373: manos rotas

domingo, 13 de julio de 2014 2:05:00

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¿Por donde comenzar?
No viene al caso ponerse al día en todo el tiempo que no escribí, incluso si eso implica lo mucho que me costó acabar el semestre. Pero bueno, supongo que es parte de continuar con un camino que no te agrada del todo, aun así, eso no viene al caso. Aunque sea, no viene al caso ahora.

¿Por que no puedo asumir las cosas con normalidad?
Porque simplemente, no es algo que viene a mi ritmo de vida, no puedo asumir por un momento en la vida que estoy hecha pedazos o que me va a tomar mucho tiempo volver a ponerme de pie. No, no se puede o quizás no le tomo el peso que corresponde. Porque no puedo explicar correctamente lo que pasa.

La excusa de las manos irritadas.
Incluso cuando creen que estoy algo enferma y que la solución es buscar ayuda de terceros. Todo es tan incoherente como esto que escribo. La comida que no pasa y las noches (largas noches) sin dormir. Un sollozo ahogado y me muerdo los labios intentando no gritar. Nunca se puede asumir cuando no estas bien, más aún, más complicado es sonreír diciendo que todo está bien.

No, no está bien.
Malo, malo, todo puede estar malo. Caso como matar tres pájaros de un tiro y eso que pudieron haber sido más. El hecho de amargar los días con cosas tan irrelevantes me irrita de sobremanera.

¿Que pasará de ahora en adelante?
No lo sé, continuar caminando sobre el techado de vidrio evitando no solo quebrar, si no que cuidar aquellas puntas que pueden cortar. ¿Será lo correcto así? No lo sé y eso que se supone que quien nada sabe, nada teme.

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