A veces llega el fin de semana y no me puedo levantar. Como si casa cosa ocurrida en los días, por muy pequeña que haya sido, se convierte en un pie gigante que me aplasta contra la cama. No me quiero levantar, no me puedo mover. Apoya el talón cargado de palabras en mis vertebras y carga con fuerza hasta que duele cada molécula evitando el movimiento. Me duele, no lo puedo evitar.
Mi gata lame mis dedos, eso es lo único que me aferra a la cama y que tengo que poner los pies en el suelo. Que el pie cargue contra el colchón y me deje algo de paz, aunque sea unos minutos.
Etiquetas: lj: damiless, sick


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