La cantidad de veces que he dicho que cerraré el blog o que dejaré de escribir se cuentan ya con los dedos de ambas manos, me da pena dejar el espacio, pero después sin mas excusas regreso y retomo las riendas para dejar que los dedos recorran las teclas y armen un poco de la maraña de cosas que hay en mi cabeza.
Mi última entrada fue en enero del 2019 y ahí me dije "bueno, ya no más", pero si hay un ejercicio que me gusta destacar cada tanto es el recordar la situación en la que vivía la última vez que escribí y lo que ha pasado hasta el punto que vuelvo a escribir. En enero del 2019 estaba con otra mentalidad y creo que cualquiera también lo pensaría así, me refiero que absolutamente ninguna persona se hubiese imaginado que pasaría una Pandemia mundial con una enfermedad contagiosa casi sacado de película de zombies, con cientos de miles de muertos y una situación que te iba a dejar casi seis meses encerrada en la casa (y contando). No, creo que la situación no era de imaginar ni en el peor fanfic escrito en la vida. Pero aquí estamos, la vida cambia y mi vida cambió mucho.
No me hubiese imaginado que desde esa entrada en enero del 2019, un año después, me iba a ir del país. Que unos meses antes, una oleada de desastres iban a ocurrir en mi país y bueno, aquí estamos. Vivir en pareja es un concepto nuevo, agradable. Vivir en pareja y con nuestra "bendi gatuna" es una realidad que me ha costado aceptar, no solo por el hecho que no he visto a mi familia en meses, salvo por los mensajes y las videollamadas, si no que la convivencia nos tomó encerradas. El encierro no es malo, el problema es lo que se siembra afuera y carga con los focos infecciosos, la incertidumbre por como seguirá la economía, si hay para alimentarse mañana o sea, problemas de adultos. Sí, reales problemas de adulto que no pensaba ni ahí en experimentar, pero que lamentablemente nos dejan claro que esta es la vida real. Si reviso mi blog de hace varios años atrás los problemas eran el no querer estudiar o tener una discusión domestica por mencionar algo, pero el cambio de chip no me entra del todo y creo que ese ha sido el principal problema con esta escapada del árbol familiar. Estoy segura que se deben sentir mas o menos así y aunque se intente ignorar, cuando abres la puerta está ahí. ¿Cómo se puede afrontar todo eso? ¿Cómo viven su día a día?
Mis días a pesar de todo son extraños, pero lo que si tengo siempre, es una taza de té.

Etiquetas: nuevos dias, stupid dami


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